domingo, 12 de agosto de 2012

Una manzana


En las abisales cuencas de tus ojos

contemplo el  reflejo de una Loca 

lamer las malas hierbas de entre tus dientes,

cuando no queda boca que besar.


En las abisales cuencas de mis ojos

contemplas el  reflejo de un Loco

que huye del sendero,

masca una manzana del suelo

Casi sin mirar atrás

...

martes, 26 de junio de 2012

Nostalgia
















En mi cabeza cadáver

hay varada junto al iris,

una botella rota, su mensaje:

"No soy más que un instante entre miles"

 ...

Cometer otro crimen,

necesario y fútil

como un jardín yermo

plagado de nomeolvides.


viernes, 20 de abril de 2012

A. Rimbaud. Ofelia

I
En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.
El viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.
Los rizados nenúfares suspiran a su lado,
mientras ella despierta, en el dormido aliso,
un nido del que surge un mínimo temblor…
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.

II
¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve,
muerta cuando eras niña, llevada por el río!
Y es que los fríos vientos que caen de Noruega
te habían susurrado la adusta libertad.
Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,
en tu mente traspuesta metió voces extrañas;
y es que tu corazón escuchaba el lamento
de la Naturaleza –son de árboles y noches.
Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido,
un loco miserioso, a tus pies se sentó.
Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! .
Te fundías en él como nieve en el fuego;
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.
–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul.

III
  Y el poeta nos dice que en la noche estrellada
vienes a recoger las flores que cortaste ,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.

viernes, 30 de marzo de 2012

Despertar es morir


Despierta en la noche profunda.

Bebe vino.

Se pinta los labios de rojo.


Y juega a ser Virginia Woolf en la bañera

 ...

martes, 20 de marzo de 2012

Alejandro Petröffi

























Canción de los Lobos

Ruge y retumba la tormenta
Por la enlutada bóveda del cielo,
Y sobre el dorso de impetuosas ráfagas
Cabalgan las deidades del invierno.

Ni el frígido erial donde vagamos
Sin acierto buscando alguna senda,
Ni un arbusto descubre la mirada
Que el suspirado abrigo nos ofrezca.

Allí en la cueva el hambre que nos mata,
Y fuera de ella el frío que nos hiela;
Entreambos, como rudos cazadores;
Sin piedad nos acosan por doquiera.

Y píntaseles otro en la batida:
Del cargado fusil la saña fiera
Deja sobre la nieve señaladas
Con nuestra roja sangre nuestras huellas...

Tenemos frío, sí; tenemos hambre
Y el mortífero plomo nos asedia
Pero ¿qué importa?... En cambio somos libres.
¿Oh, santa libertad! ¡Bendita seas!

domingo, 11 de marzo de 2012

Oscar Wilde




El Reflejo


Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo.

-¡Oh! -les respondió el río- aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba.

-¡Oh! -prosiguieron las flores de los campos- ¿cómo no ibas a amar a Narciso? Era hermoso.

-¿Era hermoso? -preguntó el río.

-¿Y quién mejor que tú para saberlo? -dijeron las flores-. Todos los días se inclinaba sobre tu ribazo, contemplaba en tus aguas su belleza...

-Si yo lo amaba -respondió el río- es porque, cuando se inclinaba sobre mí, veía yo en sus ojos el reflejo de mis aguas.

domingo, 4 de marzo de 2012

De nubes





















El Diablo come fruta a medianoche,

añade un fino instinto en la belleza del artificio

y alumbra un revólver.


Mientras espera al plateado redentor

Su cuerpo entre nubes vaga...


Recuerdo días de Luna llena.


Clama al destino

Ante la fragilidad del dragón de escarcha,

Ante la flor que languidece en primavera

sobre una tumba vieja

jueves, 1 de marzo de 2012

Delmira Agustini

























Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:
Jardinero de oro de la vida,
Jardinero de fuego de la muerte,
En el carmen fecundo de mi vida.

Pico de cuervo con olor de rosas,
Aguijón enmelado de delicias
Tu lengua es. Tus manos misteriosas
Son garras enguantadas de caricias.

Tus ojos son mis medianoches crueles,
Panales negros de malditas mieles
Que se desangran en mi acerbidad;

Crisálida de un vuelo del futuro,
Es tu abrazo magnífico y oscuro
Torre embrujada de mi soledad.

martes, 28 de febrero de 2012

Lealtad de hierro

















Andrómeda no puede sanar

Abandonada.

Anclada.

Andrómeda ve volar gaviotas muertas.


Su brumosa somnolencia interrumpida

al traer el mar aquella sal,


Al ardor de las abiertas mordeduras

se sume en un delirio espectral


El aire oxida sus cadenas,

enmohecidas,

rotas,

se esparcen en sus manos

briznas de un mañana boreal


Andrómeda Persevera quieta,

contempla el éter abismal


y espera al Monstruo


...

martes, 13 de diciembre de 2011

Nacho Vegas

El Jardín de la Duermevela


























Esta noche vuelvo a percibir su olor,
hoy el cielo oscurece para mí
y allí crece perfecta.
La puedes ver brillar
a la luz de las estrellas en su jardín,
en el jardín de la duermevela.

Ella se convierte en una obsesión,
cada nervio se estremece en erección
al sentir su dulce aliento en mi garganta
y su cálida voz susurrar muy dentro de mí:
"Ven, fóllame,
ven a mí, soy la duermevela,
Ven al jardín donde el alma sueña"

¿No lo veis? Me ofrece su bendición
y su amor de muerte.
¿No comprendéis que yo ya no soy yo
cuando ella entra en mi sangre y me pone a morir?
Buscadme allí,
en el jardín de la duermevela.

El hombre gordo nos contaba
cómo él salió de la miseria,
pero un mal día lo encontraron
electrocutado en su bañera de oro y marfil.
Unos creen en la guerra,
otros en el paraíso.
Yo, por mi parte, sólo creo en ella.
Buscadme allí,
en el jardín de la duermevela,
en el jardín de la flor perfecta.

¿No lo veis? Me ofrece su bendición
y su amor de muerte.
¿No comprendéis que yo ya no soy yo
cuando ella entra en mi sangre y me pone a morir?
Buscadme allí,
en el jardín de la duermevela.

En el jardin de la duermevela
(en el jardín donde el alma sueña),
en el jardín de la flor perfecta
(en el jardín donde el cuerpo enferma),
en el jardín de la duermevela.

sábado, 26 de noviembre de 2011

B. Brecht

























No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.


No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.


No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La Doncella y La Rueca






















La Muerte es una sombra

que anda buscando un cuerpo al que atarse,

huye de una soledad absoluta,

esa que pende de un hilo a cada instante.


La Muerte ansía un cuerpo al que hilarse

con tan mala suerte,

que cada vez que inserta la aguja,

se desmaya su amante.


Únicamente unos pocos, poetas,

 cortaron la hebra

 la besaron una vez con labios tiernos

y calmando su infinito frío

 se unieron a ella.


La Doncella zurció aquellos audaces ojos

en el telar del Tiempo.

lunes, 8 de agosto de 2011

C. Baudelaire

EL HOMBRE Y LA MAR













¡Para siempre, hombre libre, a la mar tu amarás!
Es tu espejo la mar; mira, contempla tu alma
en el vaivén sin fin de su oleada calma,
y tan hondo tu espíritu y amargo sentirás.

Sumergirte en el fondo de tu imagen te dejas;
con tus ojos y brazos la estrechas, y tu ardor
se distrae por momentos de su propio rumor
al salvaje e indomable resonar de sus quejas.

Oscuros a la vez ambos sois y discretos:
hombre, nadie sondeó el fondo de tus simas,
tus íntimas riquezas, oh mar, a nadie arrimas,
¡con tan celoso afán calláis vuestros secretos!

Y en tanto van pasando los siglos incontables
sin piedad ni aflicción vosotros os sitiáis,
de tal modo la muerte y la matanza amáis,
¡oh eternos combatientes, oh hermanos implacables!

miércoles, 27 de julio de 2011

Mario Benedetti

VARIACIONES SOBRE EL OLVIDO


"El pasado es siempre una morada. Cuando nos mudamos al presente, a veces alimentamos la ilusión de que cerrando aquella casa con tres candados (digamos perdón, la ingratitud o el simple olvido) nos vamos a ver libres de ella para siempre. Sin embargo, no podemos evitar que una parte de nosotros quede allí, coleccionando goces o rencores, transmutando los momificados hechos, en delirios, visiones o pesadillas. Esa parte de nosotros que allí queda nos llama cada tanto, nos hace señales, nos refresca viejas primicias, y todo ello porque es la primera en saber que no nos conviene abandonarla, hacer de cuenta que nunca existió. El olvido es, antes que nada, aquello que queremos olvidar, pero nunca ha sido factor de avance. No podremos llegar a ser vanguardia de nada ni de nadie, ni siquiera de nosotros mismos, si irresponsablemente decidimos que el pasado no existe.

El amnésico y el olvidador

Hay una diferencia sustancial entre el amnésico y el olvidador, y entre este y el olvidadizo, que es apenas un precandidato a olvidador. El amnésico ha sufrido una amputación (a veces traumática) del pasado; el olvidador se lo amputa voluntariamente, como esos reclutas que se seccionan un dedo para ser eximidos del servicio militar. El olvidador no olvida porque si, sino por algo, que puede ser culpa o disculpa, pretexto o mala conciencia, pero que siempre es evasión, huida, escape de la responsabilidad. No obstante, el olvidador nunca olvida su objetivo, que es encerrar el pasado (cual si se tratara de desechos nucleares) en un espacio inviolable. El pasado siempre encuentra un modo de abrir la tapa del cofre y asomar su rostro. El amnésico hace a menudo denodados esfuerzos para recuperar su pasado, y a veces lo consigue; el olvidador hace esfuerzos, igualmente denodados, por desprenderse del mismo, pero solo cosecha frustración, ya que nunca logra el pleno olvido. El pasado siempre alcanza a quien reniega de el, ya sea infiltrándose en signos o en gestos, en canciones o pesadillas.

Los pueblos nunca son amnésicos. Amnistía no es amnesia. La tradición es un recurso de la memoria colectiva, pero también hay otros. Hay que prohibirse mirar hacia atrás; hay que mirar siempre adelante. (Digamos como el rinoceronte, miope conspicuo pero arremetedor. No obstante, alegoría más idónea e incitante es la del búho, que aunque no tiene ojos en la nuca, bien que se las arregla para mirar hacia atrás y tal vez por eso tiene fama de sabio)

La palabra es probablemente la mayor dificultad con que se enfrentan los olvidadores profesionales, porque la vocación congénita de la palabra no es omitir, sino nombrar, así como la justicia esta para juzgar y no para complicarla en el olvido. Pese a todo, para la injusticia solo hay un remedio y este no es el olvido, sino la justicia.

El cálculo que suelen hacer los olvidadores es que ellos olvidan a plazo fijo (y con fructuoso interés) y que en todo caso serán sucesores quienes deberán hacer frente al rechazo popular. Juzgar el pasado no es faena cómoda, pero al menos no es inútil como el olvido. El olvido es un barniz, o incluso la propuesta de una imagen espuria, pero debajo del barniz o la imagen fraudulenta, la realidad finalmente surge.

Al prójimo ecuánime y entrañable, que también los hay, no le seduce la retórica del olvido sino las cuentas claras, esas que conservan enemistades. No ignora que tras esa mímica de generosidad, tras ese despilfarro de perdones, tras ese simulacro de justicia, el pasado de veras sigue intacto: con sus principios y sus riesgos, sus frustraciones y sus laureles, sus violetas y sus pavos reales, sus almas en pena y sus almas en gloria.

Ocurre que el pasado es siempre una morada y no hay olvido capaz de demolerla”.

jueves, 21 de abril de 2011

Alejandra Pizarnik

EL DESPERTAR

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

De "Las aventuras perdidas" 1958

miércoles, 30 de marzo de 2011

El tiempo del lobo

























El tiempo del lobo

marca el Apocalipsis,

pero las golondrinas en la madrugada

piando sobre el alma

en una íntima opereta

de palco a palco olvidan

que el fin se acerca.


Será el árbol quien constatará

la electricidad de la noche.

Su corteza se quebrará por los espasmos,

sus venas se retorcerán

hasta hundirse doloridas en la blanca tierra,

su savia latirá con fuerza


El secreto se desvanece

y emergen en la noche las bestias.


Devorado el tiempo y el espacio,

de regreso al Caos,


Eurínome baila desnuda para olvidar el frío.



***

viernes, 21 de enero de 2011

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Retazo

                                     


                                                                                                                                               
[Sólo queda pues soñar con antiguos sueños.

Embarcarse a través de ellos,

desposeerlos cuál pirata,

de sus símbolos más ricos...]

sábado, 10 de abril de 2010

Dislocación indefinida

Adolezco de esta dislocación

desde hace un tiempo,

me deja precipitada en la hoja.



Hace que duela el iris

se irriten las venas

y escuezan las lunas de

tanto pillarse los dedos

intentando sellarse.


Si en algún momento cristalizara

si las imágenes liquidas cesaran

el atardecer irrumpiría,

la láctea escalaría 

mi garganta enmohecida.

Y el universo no se perdería en mi estómago.

martes, 23 de marzo de 2010

La Nave Azul

















Dicen que la niebla de esa tierra nunca se disipa,

es el humo del sol,

los restos de la vida que existió.

[...]

Entre nubes llega,

de su vientre se desprende

lo que parece nieve


Caricias cenicientas

reaccionan contra el tiempo,

se agotan en susurros de fuego

cuando la piel se les opone.


Es triste ver correr los cuerpos

hacía las pocas sombras que hay

en el desierto.

[...]

En ella ya sólo reverbera el silencio,

que se desliza, sordo y horrorizado,

tras saberse vencedor


...

martes, 9 de febrero de 2010

Nemo
























Un cíclope me persigue

recuerda mi expresión,

me reconoce de otro sueño

con otros tintes, quizá añiles.


¡Tú!-me señala con su pupila dilatada.


¿Por qué a mi? es mi banal respuesta

a tal emanación de cólera.

Yo no soy nadie.


Entonces corro y me escondo.

Ojalá el escorpión me prestara su aguijón,

y pienso prestar,

porque él sólo sabe dar muerte

y yo necesito dudar.


(...)

miércoles, 3 de febrero de 2010

Dialéctica histórica















Este amigo marxista se preocupa
mucho porque su niña tiene tos.
Transcendental, severo, descendiendo
de su esfera de planes y de ideas
esconde su ternura y analiza
a la niña y su tos, como si fuese
un caso de dialéctica en la historia.
Y es verdad: esa tos suena a otras toses
de otras niñas y me entra por el pecho.
Claro, no será nada. Crecerá;
tendrá también sus niñas, con sus toses
y su amor, y un marido que, tal vez,
luchará por la historia y su esperaza.
¿Y hasta cuándo, después? ¿Hasta el gran salto
hacia la libertad, sin tos, sin deudas,
sin negritos hambrientos en el mapa,
y "a cada cual, conforme necesite"
y cultura y reposo? ¿Y nada más?
Este amigo marxista, tierno padre,
¿no ha de querer la clara alienación
de amar y ser amado aun tras la muerte?

José María Valverde

domingo, 31 de enero de 2010

Para chispicas de alegría





















¡Quiero que la sangre me arda mientras viva!
¡Quiero emborracharme del vino del ensueño!
¡Qué nunca el pobre barro vivienda de mi alma
sea urna vacía cubierta por el polvo!


Martín Edén, de Jack London.

martes, 12 de enero de 2010

Hic et nunc: Entre la lujuria y la razón

























El pensamiento en jaque por la implacable dama,


La persuasiva voz del baritono:

-Avanza, valiente lazarillo.

Visión agridulce la del erizo muerto.


Naturaleza nocturna, condenada

in-vita a conocer lo que no fue y no será.


Huidiza Torre asediada por los sentidos,

arrojada a la nada.


La mota de polvo en el anteojo,

la crin cortada.


El pensamiento en jaque por la implacable dama,

el mate, la herida, la lanza.

..

sábado, 9 de enero de 2010

Ciclos de pesadilla y sueño


























Suicida empedernido,

se enreda en telaraña propia

hasta la muerte cada noche.


Existe, ahora, donde toda evocación de alegría prende,

donde sólo es ignífugo el dolor,

donde la angustia es la puerta al recuerdo.


Mente pretenciosa,

destroza cuanto no puede tocar,

no deja un atisbo de luz, de certeza.


Al despertar en la aséptica mañana,

las fibras solares

arrastran murciélagos

como escombros la lluvia.


Al percutir un latido más

el recuerdo se desvanece y

la vida vuelve a ser...

autoindulgente.


...

viernes, 1 de enero de 2010

la Estrella Polar



















La luz siempre esquiva logra cegar,

mis pupilas buscan la Oscuridad

que es hallada muerta intentando escapar.


Se sospecha de una estrella,

que no guía pero hace mal,

la más pálida y fría,

la más cruel de la mar.


...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Emily Dickinson

Morí por la Belleza


























Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo

Me preguntó en voz baja por qué morí.
–Por la Belleza –repliqué–
–Y yo por la Verdad –Las dos son una–
Somos Hermanos –dijo–

Y así, como Parientes, reunidos una Noche
Hablamos de un cuarto a otro–
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios
y cubrió nuestros nombres.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La noche en que ofendí a la Luna



















( o explicación del porqué de los agujeros)


En sus ojos moribundos contenía

la Ballena todo un mundo, su Océano:


Todo es tan triste en la tierra y en el mar.


Sabía por viejos susurros guturales

de los males de los hombres

y por los surcos de su piel,

de la maldad de los hombres.


Siempre creyó que Luna los salvaría

que, misericordiosa, los entregaría

a su vientre, acunándolos suavemente,

eternamente…


Siempre hasta entonces,

cuando le zarandeaban las corrientes y

la oscuridad de su agua ya no le era amiga.


Decidió ofender a Luna,

para que aquélla,

que tampoco era eterna,

se hundiera en su propia tierra

como ella, Ballena,

flotara para siempre...

lunes, 29 de junio de 2009

El viento se olvidó de silbar






El viento se olvidó de silbar
el perenne rugir de las ranas
humedecía aún más
la oscuridad del parque.

Espera palpitante,
sofocante, ansia de quiebra
por una mirada gélida.

Todo siguió igual,
la tristeza caliente,
la que ni siquiera puede refugiarse
junto al fuego y se pega al cuerpo,

la tristeza pública,
atravesada por miradas mortales,
aquella de todos, de nadie.

la tristeza auténtica,
la que sabe
de su fugacidad.

Apareció un 9 de julio
y lo devoró lentamente.

Pero ni la muerte fue capaz
de acudir al encuentro.

sábado, 9 de mayo de 2009

Declaración de intenciones


















Mi intención es deleitarme

en la exquisitez de tu discurso,

quemarme en su impulso revolucionario.


Mi propósito es descubrirlo todo,

padecer la lúcidez,

destilar mi insomnio.


Mi deseo es participar en horneada justicia,

jugar con la crueldad y encarnar la inocencia


Mi fin es...

 Estallar en estúpidos borbotones de risa

...

jueves, 7 de mayo de 2009

Al Abuelo / El canario en el balcón


















La sátira de una vida

que se esfuma tercamente

en el lecho marital.


Llanto de mujer madura

cae impotente por los peldaños

de la escalera, no evita que

a tu faz refluya

la tranquilidad arrebatada

por un cuerpo mortal.


A la Fortuna sedujiste,

sirviéndote de un alegre gusto

por el humor mordaz,

fuiste un ser querido por vivir

a tu manera, contagiando

avidez por lo más sencillo.


Clint Eastwood te acompaña

doblado y raído en un costado.


El sonido de una trompa

rozará siempre tu piel.


Un caramelo de menta

te refrescará sin necesidad.


Disfrutarás de tu afición

más labrada, la amistad.


Brillarán tus ojos cielo,

aún exigua la estrella,

su infinito rastro

seguirán tus nietas.

...

sábado, 17 de enero de 2009

"Si un artesano estuviese seguro de que sueña cada noche, durante doce horas completas, que es rey, creo seria tan dichoso como un rey que soñase todas las noches durante doce horas que es artesano" Pascal

jueves, 11 de diciembre de 2008

Pablo Neruda



















Tengo miedo

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Sueño I


























Ahogada la noche,
arrodillados los edificios,
en la hiriente alba,
se presenta la terrible escena:

Silencio húmedo y gris impregna el espacio.
Levemente los lactantes sollozan a través del acero enjaulado.

Ausentes, sin ojos, miran las madres serenas
desde sus asientos de barro, compacto y frío.

Los cuervos hacen su tarea sistemática, milimétrica,
perfecta.
Dos ya han entrado.
El tercero, ligeramente obeso por anteriores atracones,
llega finalmente hasta un lánguido bebé,
besando livianamente su mejilla sonrosada.

Los niños lloran.

Las flechas negras les han rasgado la piel.
Pequeñas y tibias lágrimas bermejas caen brillantes sobre sus teces.
Todavía sus llantos no son lo bastante penetrantes,
aun siendo fieros, no se inyectan en los oídos de sus protectoras.
Están sordas, ausentes, inalterables.
Se remueve el ácido del horror.

Lo natural y lo antinatural emergen de un mismo insulto.